Cuando un diputado gasta mas en comer que un obrero en vivir es que algo no funciona ¡No tienen vergüenza!

El salario mínimo 648 euros, dietas de comida de un diputado 870 euros en Madrid, 1823 euros en otras provincias. Cuando un diputado gasta mas en comer que un obrero en vivir es que algo no funciona ¡No tienen vergüenza!

No hace falta ser economista para intuir qué está sucediendo con las pensiones. Los jubilados que ya lo son o los que se acercan a serlo hace tiempo que se han dado cuenta, no en vano en estos años de crisis muchos de ellos han visto a sus hijos quedarse en paro y a sus nietos irse a buscarse la vida al extranjero con sus títulos universitarios en el capazo. Durante años, la pensión del abuelo ha sido en muchos hogares el único ingreso en medio de paro y empleo precario. Durante años (desde la reforma del 2013), esa pensión solo ha aumentado anualmente un 0,25%, lejos del IPC. Con más o menos detalles, los jubilados saben que el sistema funciona sobre la base del reparto –los beneficiarios de hoy cobran lo que aportan los cotizantes de hoy– y no de la provisión (no cobra lo pagado durante su vida laboral). Y no hace falta ser, por decir algo, Luis María Linde, gobernador del Banco de España, para ver que si entre sus hijos y sus nietos se impone el modelo laboral ‘low cost’ las cotizaciones a la Seguridad Social bajan y el sistema sufre. Si a eso se le añade que la generación del ‘baby boom’, con sus sueldos anteriores a la crisis, empieza a jubilarse, la crisis del modelo está servida.

Los pensionistas han tomado las calles de toda España para exigir «pensiones dignas». Incluso, se han manifestado a la puertas del Congreso de los Diputados, cortando el tráfico en la carrera de San Jerónimo. Una imagen sorprendente e inédita en los últimos tiempos, ya que ni siquiera en los tiempos efervescentes del 15-M y de las movilizaciones contra la crisis y los recortes, una protesta había conseguido bloquear la entrada principal de la Cámara Baja durante tres horas.

Además de Madrid, las manifestaciones han tenido réplicas en todo el país. Barcelona, Bilbao, Zaragoza, La Coruña o Pamplona han sido escenario de la salida masiva de jubilados contra el Gobierno. Un mensaje rotundo que deja en el aire la pregunta de hasta dónde puede llegar esta movimiento.

En el caso de Madrid, los pensionistas llevaron sus proclamas y sus pancartas hasta la misma escalinata de los leones y a la puerta por la que acceden los diputados. Todo para clamar a favor de subidas que, al menos, sigan el ritmo de la inflación para no perder poder adquisitivo, como les está empezando a suceder ahora. Sobre las 13.30 horas los manifestantes se fueron retirando y el tráfico pudo ser restablecido.

La sorprendente manifestación de Madrid tuvo un seguimiento masivo, para lo que venía pasando con otras protestas similares. Fuentes policiales cifraron entre 3.000 y 4.000 los manifestantes que salieron a las calles de la capital. Estas personas habían sido convocadas por la coordinadora estatal por la defensa del sistema público de pensiones, sindicatos como UGT y otros colectivos.

La concentración desbordó todas las previsiones. Sobre todo las de la Policía Nacional, que tuvo que improvisar un cordón de seguridad formado por agentes a lo largo de la carrera de San Jerónimo para controlar la manifestación, que trascurrió pacíficamente.

La protesta denunciaba el estado de las pensiones, el índice actual de revalorización (que les hace perder poder adquisitivo) y la maltrecha salud de la hucha de la Seguridad Social. Con gritos como «somos pensionistas, no terroristas», «vergüenza», «ladrones» o «hasta las pensiones nos quieren robar», reivindican «pensiones dignas» y medidas del Gobierno para enmendar la situación.

«Tienen toda la razón del mundo, llevan toda la vida trabajando y ahorrando y ahora el PP y Ciudadanos están impidiendo que suban las pensiones al menos lo que sube el coste de la vida. Se está empobreciendo y robando a los pensionistas», ha recalcado el diputado del PSOE.

Por su parte, Errejón ha señalado que el «cabreo» de los mayores es «normal» e, incluso, debería «ser más grande» porque el Gobierno está bloqueando con vetos o retrasos una solución en este asunto. «El Gobierno tiene que dejar de insultar a los pensionistas españoles. Dejar de decirles que ahorren en café o de decirnos a nosotros que ahorremos todos los años un poquito. Las pensiones son un derecho y aquellos que nos dicen que no son sostenibles es porque tienen pensiones privadas», ha manifestado.

Además, ha recordado que con su reclamación, los pensionistas «no defienden sólo lo suyo» sino que también lo que «va a quedar» a las generaciones más jóvenes.

 

Fuente: www.elmundo.es

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