La científica que cerró Wuhan apunta por qué el coronavirus mata más en España, Italia y Nueva York

El equipo de Li Lenjiang detecta mutaciones que hacen el virus más letal y contagioso. Identifican esas cepas más agresivas con las que circulan por Europa y Nueva York.


El estudio es limitado y está pendiente de revisión, pero lo firma una de las científicas más respetadas de China

Una de las científicas más prestigiosas de China, Li Lanjuan, la persona que insistó a las autoridades para que cerrasen Wuhan, firma un estudio centrado en la capacidad del SARS-CoV-2 para mutar y en el efecto de estas transformaciones del virus en las personas.

La variabilidad del virus desde el comienzo del brote en China hasta las muestras detectadas en circulación en Europa o Estados Unidos es conocida, pero no se había vinculado ninguna mutación con un cambio en la capacidad del virus a la hora de infectar células y dañar la salud de los contagiados. Esa información es clave para el desarrollo de medicamentos y vacunas.

El equipo de Li en la Universidad de Zheijiang ha reproducido en laboratorio cómo esas diferencias pueden hacer que unas cepas del virus sean más mortales y contagiosas que otras.

Seleccionaron muestras de 11 pacientes, en principio una base limitada para extraer conclusiones firmes.
El equipo halló entre una y cinco mutaciones en cada muestra.
Infectaron células en laboratorio con esas muestras para comprobar los efectos de cada cepa.
Las cepas más peligrosas incrementaron la carga viral 270 veces más que las más débiles.
Además, mataban a las células con más rapidez.
La razón era la alteración de la proteína S, la de la corona característica del virus que le permite invadir células.

Las cepas más agresivas, en Europa y Nueva York

El siguiente paso del estudio era comprobar las regiones del mundo por las que circulan las mutaciones analizadas u otras tan similares que forman parte de la misma familia.

Recurrieron a la base de datos GISAID, con 11.000 virus SARS-CoV-2 de todo el mundo secuenciados.
Las cepas más agresivas de su estudio son semejantes a las secuencias de virus identificadas en pacientes de toda Europa.
Las más controlables abundan en el brote original de Estados Unidos en el estado de Washington, pero las de Nueva York parecen tener procedencia europea, según los genomas estudiados desde mediados de febrero.

Mapa de distribución de las cepas del SARS-CoV-2

Varios países europeos, como España, Italia, Reino Unido, Francia y Bélgica, registran las tasas de mortalidad más altas. Varias causas lo pueden explicar; pero nadie había apuntado que entre ellas pueden figurar las mutaciones del virus.

Esta investigación es una nueva demostración de la importancia de la base de datos GISAID para luchar contra el coronavirus. Cuando un virus entra en un huésped, al replicarse, sus copias no son exactas. Se producen cambios genéticos, la mayoría sin consecuencias; pero incluso es esos casos esta información permite trazar el árbol genealógico de las diferentes cepas desde el primer caso en Wuhan.

Así se sabe, por ejemplo, cuándo un caso es importado y cuándo hay contagios locales y, por lo tanto, puede ser necesario volver a restringir la movilidad para evitar un rebrote.
Una “diosa” para los chinos

Li Lanjuan propone en su nueva investigación examinar estas mutaciones, además, para desarrollar tratamientos específicos que tengan en cuenta los cambios funcionales, cuando los haya, en cada una de ellas. “La diversidad de las cepas del virus está todavía minusvalorada”, asegura.

Este estudio aún no ha sido revisado, pero quien lo firma es ya una leyenda en China. Esta epidemióloga de 73 años pidió viajar a Wuhan el 17 de enero para examinar la situación. Llegó al día siguiente y el 19 de enero por la tarde recomendó las pioneras medidas de aislamiento para esta ciudad de 11 millones de habitantes.

Muchas autoridades dudaron. Ella insistió y lanzó su última advertencia: si no se decretaba la cuarentena antes del 24 de enero, la situación sería explosiva en toda China, por los viajes del año nuevo lunar. El día 23 a las 2 de la madrugada le hicieron caso.

Ella entonces pidió quedarse en Wuhan para salvar vidas. Probó terapias con retrovirales y desarrolló un sistema de diálisis específico para depurar la sangre.

Al centrarse no sólo en los respiradores, sino en la fabricación de un riñón artificial, hizo ya entonces algo que ahora destacan artículos en The Lancet o Science: el coronavirus no daña sólo los pulmones, sino otros muchos órganos (“del cerebro a los pies”, resalta Science) porque ataca células de los vasos sanguíneos.

 

Las mutaciones no son la única causa posible en las diferencias en la mortalidad del virus entre países, suponiendo que los datos oficiales en este momento permitiesen hacer comparaciones homogéneas.

Son fundamentales las incidencias de otras enfermedades y la pirámide de edad de cada población. También los diferentes perfiles genéticos más comunes en diferentes regiones pueden generar respuestas distintas al virus. Y, por supuesto, es clave en qué medida se ve presionado un sistema sanitario.

Pero los estudios van aportando conocimientos que indican caminos por donde seguir investigando. En el de Li Lanjuan, por ejemplo, se comenta el caso enigmático de uno de los pacientes. Registró varias mutaciones consecutivas, algo rarísimo, y su evolución también lo fue: estuvo dando positivo durante 45 días. Otra cuestión más que analizar.

Fuente: https://www.niusdiario.es/sociedad/sanidad/coronavirus-mutaciones-mas-letal-espana-italia-europa-nueva-york-li-lanjuan_18_2934495011.html

Comentarios

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.